jueves, 17 de septiembre de 2026

Leasing en el Impuesto de Sociedades | Ejemplo práctico

 Si tienes una sociedad, el leasing te permite usar un bien necesario para tu actividad pagando cuotas periódicas y con opción de compra al final del contrato.

Y en el Impuesto de Sociedades puedes tener ventajas fiscales, porque permite deducir los intereses y acelerar la deducción del coste del bien si se cumplen los requisitos legales.

Vamos a verlo mejor con un ejemplo práctico.

Impuesto de Sociedades: caso práctico de leasing

Imagina que una pyme compra mediante leasing una máquina para su negocio.

No hablamos de un coche de uso mixto ni de un bien dudoso, sino de maquinaria afectada al 100 % a la actividad.

El contrato se firma el 1 de enero de 2026 con estos datos:

  • Coste de la máquina: 60.000 euros.

  • Duración del leasing: 3 años.

  • Opción de compra final: 1.000 euros.

  • Recuperación anual del coste del bien: 20.000 euros.

  • Intereses: 2.400 euros el primer año, 1.500 euros el segundo y 600 euros el tercero.

  • La sociedad es una entidad de reducida dimensión.

La Ley del Impuesto sobre Sociedades exige que el contrato de leasing lo conceda una entidad de crédito o establecimiento financiero, que dure al menos 2 años si se trata de bienes muebles y que las cuotas distingan entre recuperación del coste del bien e intereses.

Además, la parte de recuperación del coste debe ser igual o creciente durante el contrato.

Paso 1: separar intereses y recuperación del coste

Esto es muy importante, porque en una cuota de leasing no todo funciona igual fiscalmente.

Por un lado, están los intereses que son un gasto financiero.

Y por otro, está la parte de la cuota que sirve para ir pagando el coste de la máquina.

En nuestro ejemplo, el primer año la sociedad paga:

  • 20.000 euros por recuperación del coste.

  • 2.400 euros de intereses.

Los intereses son un gasto fiscalmente deducible en todo caso, siempre que el bien esté vinculado a la actividad.

La recuperación del coste también puede ser deducible, pero con límite.

Paso 2: calcular el límite fiscal de deducción

La maquinaria tiene un coeficiente lineal máximo de amortización del 12 % según las tablas de amortización.

En leasing, la regla general permite deducir hasta el doble de ese coeficiente.

Pero si la empresa es de reducida dimensión, el límite se multiplica por 1,5 adicional.

Es decir, para estas empresas el límite puede llegar al triple del coeficiente lineal máximo.

Por tanto:

12 % x 3 = 36 %

60.000 euros x 36 % = 21.600 euros

Ese es el máximo que la sociedad puede deducir cada año por recuperación del coste de la máquina.

Como en nuestro ejemplo paga 20.000 euros al año por este concepto, puede deducirlo completo.

Paso 3: ver el gasto fiscal deducible del primer año

En 2026, la sociedad podrá deducir en el Impuesto de Sociedades:

  • Recuperación del coste: 20.000 euros.

  • Intereses: 2.400 euros.

  • Total gasto fiscal deducible: 22.400 euros.

Esto no significa que el leasing “regale” una deducción. Lo que hace es adelantar fiscalmente parte del gasto.

Si la empresa hubiese comprado la máquina directamente, la amortización fiscal ordinaria sería:

60.000 euros x 12 % = 7.200 euros

Con el leasing, en cambio, puede deducir 20.000 euros por recuperación del coste ese primer año. La diferencia es de 12.800 euros.

Paso 4: calcular el efecto en el Impuesto de Sociedades

Para 2026, las entidades de reducida dimensión tributan al 23 %, mientras que el tipo general se mantiene en el 25 %.

Las micropymes tienen una escala reducida distinta, según su base imponible.

Si aplicamos el 23 % al ajuste adicional de 12.800 euros:

12.800 euros x 23 % = 2.944 euros

La pyme puede mejorar su factura fiscal de ese ejercicio en 2.944 euros respecto a una amortización ordinaria.

¡Pero cuidado! Es una ventaja de liquidez, no una rebaja definitiva del impuesto. En los primeros años deduces más, pero en ejercicios posteriores tendrás menos gasto pendiente por deducir.

Paso 5: qué ocurre si se supera el límite

Ahora cambia el ejemplo.

Imagina que la cuota anual de recuperación del coste fuera de 25.000 euros.

El límite fiscal seguiría siendo 21.600 euros.

Por tanto, la empresa solo podría deducir 21.600 euros ese año.

Los 3.400 euros restantes no se pierden, pero se deducirán en ejercicios posteriores, respetando de nuevo el límite fiscal aplicable.

Esta es la parte que más errores provoca, ya que no basta con pagar la cuota.

Hay que comprobar el límite de deducción.

Qué es el leasing y cómo funciona

El leasing es un arrendamiento financiero.

La empresa utiliza un bien, paga cuotas periódicas y, al final del contrato, puede ejercer una opción de compra.

Se usa mucho para maquinaria, vehículos profesionales, equipos informáticos o instalaciones.

La diferencia principal con el renting es que en el leasing existe una opción de compra desde el inicio.

Y para que tenga sentido fiscal, el bien debe estar afecto a la actividad.

Es decir, si compras una máquina para fabricar, un equipo para prestar servicios o una furgoneta usada exclusivamente en el negocio.

En el contrato deben aparecer diferenciados la carga financiera, la recuperación del coste y la opción de compra.

Porque esta separación es fundamental para aplicar correctamente la deducción en el Impuesto de Sociedades.

Ventajas y desventajas del leasing

El leasing puede ser interesante para una pyme que necesita invertir sin hacer un gran desembolso inicial.

VentajasInconvenientes
- Permite financiar bienes necesarios para la actividad.
- Mejora la liquidez, porque el pago se reparte en cuotas.
- Los intereses son fiscalmente deducibles.
- Puede acelerar la deducción del coste del bien.
- Incluye una opción de compra al final del contrato.
- Obliga a mantener pagos periódicos durante varios años.
- Puede tener costes financieros superiores a una compra al contado.
- La ventaja fiscal depende de cumplir requisitos concretos.
- Si el bien no está afecto a la actividad, la deducción puede ser problemática.
- No siempre conviene frente a renting, préstamo o compra directa.

Por eso, antes de firmar un leasing, te conviene revisar el uso real del bien, el calendario de cuotas y el impacto fiscal en el Impuesto de Sociedades.

Como ves, el leasing puede ayudarte a invertir y a mejorar la liquidez de tu negocio, pero debes calcularlo bien.

Porque una cuota mal interpretada puede acabar generando errores en la contabilidad, en la amortización y en la declaración del impuesto.


Cuál es la razón social de una empresa

 La razón social de una empresa es el nombre oficial con el que una sociedad queda identificada ante la Administración, el Registro Mercantil, clientes, proveedores y bancos.

No siempre coincide con el nombre comercial que ves en un cartel, una web o una factura, y por eso debes tener clara la diferencia antes de crear una empresa o emitir documentos oficiales.

Qué es la razón social de una empresa

La razón social es el nombre legal de una empresa.

Es decir, la denominación con la que una sociedad aparece inscrita y actúa en el tráfico jurídico y económico.

En el día a día se suele usar el término “razón social” para hablar del nombre oficial de cualquier empresa.

Ahora bien, en muchos trámites también verás la expresión “denominación social”, especialmente cuando se trata de sociedades mercantiles como una Sociedad Limitada o una Sociedad Anónima.

Por ejemplo, si constituyes una SL, tendrás que elegir una denominación social y solicitar el certificado negativo de denominación en el Registro Mercantil Central.

Este certificado sirve para acreditar que no existe otra sociedad inscrita con ese mismo nombre.

El Registro Mercantil Central permite incluir hasta cinco denominaciones por solicitud y exige que aparezca la forma social o su abreviatura, como “S.L.” o “S.A.”.

La razón social aparece en documentos importantes como:

  • Escrituras de constitución.

  • Estatutos sociales.

  • Facturas.

  • Contratos.

  • Modelos tributarios.

  • Comunicaciones con Hacienda o Seguridad Social.

  • Cuentas bancarias de empresa.

Por eso no es un detalle sin importancia, ya que es la identidad jurídica de la empresa.

Ejemplos de razón social de una empresa

Para entenderlo mejor, piensa en una marca conocida o en un negocio de barrio.

El nombre que usa para vender puede ser distinto del nombre que aparece en sus documentos oficiales.

Algunos ejemplos sencillos son:

Nombre comercialRazón social
Panadería La EspigaLa Espiga Obrador Artesano, S.L.
Talleres MorenoReparaciones Moreno Hermanos, S.L.
Agencia Creativa NorteServicios Digitales Norte, S.L.
Café AlamedaHostelería Alameda Centro, S.L.

En todos estos casos, el cliente puede reconocer el negocio por su nombre comercial, pero la empresa queda identificada legalmente por su razón social.

En el caso de un autónomo persona física, la situación es diferente, ya que su razón social suele coincidir con su nombre y apellidos.

Por ejemplo, si Laura Martín Pérez trabaja como diseñadora freelance, en sus facturas aparecerá su nombre completo, aunque comercialmente utilice una marca como “Estudio Laura MP”.

El domicilio fiscal de una empresa

La razón social no debe confundirse con el domicilio fiscal.

Son datos distintos, aunque ambos son importantes para identificar correctamente a una empresa.

El domicilio fiscal es la dirección que utiliza la Agencia Tributaria para localizar al obligado tributario en sus relaciones con la Administración.

En otras palabras: es el lugar de referencia para Hacienda.

En una sociedad, el domicilio fiscal suele coincidir con el lugar donde se realiza la gestión administrativa y la dirección del negocio.

Pero no siempre tiene por qué coincidir con el local abierto al público o con el domicilio social.

Por ejemplo, una empresa puede tener:

  • Una tienda física en Sevilla.

  • Un almacén en Dos Hermanas.

  • Una oficina administrativa en Madrid.

  • Y su domicilio fiscal en la dirección desde la que se dirige y gestiona realmente la actividad.

Mientras que el domicilio social tiene una función mercantil.

En las sociedades de capital debe fijarse dentro de España en el lugar donde esté el centro de efectiva administración y dirección, o donde radique su principal establecimiento o explotación.

Por eso, cuando creas una empresa, no basta con elegir un nombre.

También tienes que definir correctamente su domicilio fiscal y social, porque afectará a notificaciones, trámites, obligaciones tributarias y documentación oficial.

Diferencia entre nombre y razón social de una empresa

La diferencia principal es sencilla, ya que la razón social es el nombre legal de la empresa, mientras que el nombre comercial es el nombre con el que se presenta al mercado.

La razón social se usa ante Hacienda, el Registro Mercantil, bancos, juzgados, proveedores y clientes cuando se formalizan documentos.

El nombre comercial se utiliza para vender, comunicar y diferenciarse.

Por ejemplo, una empresa puede llamarse legalmente “Servicios Integrales del Sur, S.L.” y operar en el mercado como “Sur Digital”.

El primer nombre es su razón social. El segundo es su nombre comercial.

También puede ocurrir que ambos coincidan.

Una empresa llamada “Zapatería Luna, S.L.” puede usar “Zapatería Luna” como marca visible. En ese caso, la diferencia existe igualmente, aunque en la práctica sea menos evidente.

Lo importante es que, en documentos oficiales, contratos y facturas debe figurar la razón social correcta.

Un error en este dato puede generar problemas en la facturación, en la deducción de gastos o en la identificación de la empresa ante la Administración.

A modo de conclusión, la razón social es la identidad jurídica de la empresa. El nombre comercial es la identidad con la que el negocio se muestra al público. Y el domicilio fiscal es la dirección para sus obligaciones tributarias.

Si tienes claros estos conceptos, podrás evitar errores al crear una sociedad, emitir facturas o comunicar datos a Hacienda.

martes, 11 de agosto de 2026

Cese de actividad de una Sociedad Limitada

 El cese de actividad de una Sociedad Limitada permite dejar una empresa inactiva sin llegar a disolverla de forma definitiva.

Algo que te puede resultar útil si tu sociedad no va a facturar durante un tiempo, pero quieres mantenerla viva por si más adelante decides reactivar el negocio.

Ahora bien, dejar una SL sin actividad no significa olvidarse de ella.

Aunque no emita facturas ni tenga operaciones, la sociedad sigue existiendo y mantiene algunas obligaciones fiscales y mercantiles

Cese temporal de actividad de una Sociedad Limitada

El cese temporal de actividad de una Sociedad Limitada consiste en comunicar a Hacienda que la empresa deja de realizar su actividad económica, pero sin cerrar la sociedad.

Es decir, la SL queda inactiva, pero no desaparece.

Esto puede ocurrir, por ejemplo, cuando una empresa deja de vender, paraliza sus servicios, pierde clientes o decide pausar su actividad durante un tiempo.

En este punto, hay que diferenciar entre:

  • Cese temporal de actividad: la sociedad deja de operar, pero sigue existiendo.

  • Disolución y liquidación: se inicia el proceso para cerrar la sociedad.

  • Extinción: la empresa desaparece definitivamente tras la cancelación registral.

En una SL inactiva no se deben emitir facturas.

Tampoco se podrán deducir gastos como si el negocio siguiera funcionando, porque ya no hay actividad económica a la que vincularlos.

Sin embargo, la sociedad sí seguirá teniendo personalidad jurídica.

Por eso, tendrá que cumplir con determinadas obligaciones, como presentar el Impuesto sobre Sociedades y depositar las cuentas anuales en el Registro Mercantil.

Cómo realizar el cese de actividad de una SL

Para realizar el cese de actividad de una Sociedad Limitada hay que presentar el modelo 036 ante la Agencia Tributaria, ya que también sirve para comunicar modificaciones censales.

En este caso, se utiliza para indicar que la sociedad queda inactiva.

El trámite se realiza marcando la casilla correspondiente a entidades inactivas e indicando la fecha efectiva del cese de actividad.

Los pasos a seguir son:

1. Acordar internamente el cese de actividadDejar constancia de la decisión, especialmente si hay varios socios.
2. Presentar el modelo 036 en HaciendaSe comunica que la sociedad deja de realizar actividades económicas.
3. Indicar la fecha efectiva del ceseEsta fecha es importante porque marca desde cuándo la empresa deja de tener actividad.
4. Revisar las obligaciones pendientesAntes de quedar inactiva, la SL debe presentar las declaraciones correspondientes al periodo en el que sí tuvo actividad.
5. Gestionar trabajadores, contratos o deudasSi la empresa tiene empleados, contratos activos, alquileres o préstamos, habrá que resolver cada caso antes o durante el cese.

Si la sociedad tenía trabajadores, también habrá que tramitar las bajas correspondientes en la Seguridad Social.

Y si mantenía obligaciones por retenciones, IVA u otros impuestos, habrá que regularizarlas según el periodo afectado.

Cuándo hacer el cese de actividad de una Sociedad Limitada

El cese de actividad debe hacerse cuando la Sociedad Limitada deja de desarrollar su actividad económica de forma real.

Y no conviene esperar demasiado si la empresa ya no factura, no presta servicios y no realiza operaciones.

Algunas situaciones habituales suelen ser:

  • La empresa deja de tener clientes.

  • El negocio se paraliza temporalmente.

  • Los socios quieren estudiar si reactivan la actividad más adelante.

  • La sociedad no va a emitir más facturas durante un periodo largo.

  • Se quiere evitar seguir presentando ciertos modelos trimestrales sin actividad real.

Eso sí, hay que tener cuidado con alargar demasiado la inactividad.

La Ley de Sociedades de Capital establece que el cese en el ejercicio de la actividad que constituye el objeto social puede ser causa de disolución. En concreto, se entiende que existe cese tras un periodo de inactividad superior a un año.

Por eso, si la sociedad va a estar parada durante mucho tiempo, lo recomendable es valorar si compensa mantenerla inactiva o iniciar directamente el proceso de disolución y liquidación.

Por qué hacer un cese de actividad en una SL

Hacer el cese de actividad de una SL puede ser una buena decisión cuando no quieres cerrar definitivamente la sociedad, pero tampoco tiene sentido mantenerla como si siguiera funcionando.

La principal ventaja es que puedes conservar la empresa para reactivarla en el futuro.

Esto puede ser útil si la SL tiene una marca, una estructura societaria ya creada, una cuenta bancaria, determinados contratos o simplemente quieres evitar constituir una nueva sociedad más adelante.

Y también permite ordenar la situación fiscal de la empresa.

Si la sociedad ya no trabaja, comunicar el cese evita mantener obligaciones asociadas a una actividad que realmente no existe.

Por ejemplo, no tendría sentido seguir presentando declaraciones periódicas como si la empresa siguiera operando, salvo que existan operaciones pendientes que lo justifiquen.

Además, declarar la inactividad ayuda a evitar errores frecuentes, como deducir gastos sin actividad, emitir facturas fuera de plazo, dejar modelos sin presentar o pensar que una sociedad inactiva ya no tiene ninguna obligación.

Y esto último es importante, ya que una SL inactiva no es una SL cerrada.

Porque mientras no se disuelva y extinga, la sociedad sigue viva.

Por tanto, hay que seguir controlando sus obligaciones fiscales, contables y mercantiles.

Ejemplo de cese de actividad de una Sociedad Limitada

Imagina una SL dedicada a servicios de diseño web.

Durante varios años ha tenido clientes, ha emitido facturas y ha presentado sus impuestos con normalidad.

Pero en julio de 2026 sus socios deciden parar la actividad porque quieren reorganizar el negocio y estudiar un cambio de modelo.

La empresa ya no va a emitir facturas, no va a contratar nuevos proyectos y no tendrá ingresos durante los próximos meses.

En este caso, los socios pueden comunicar el cese de actividad mediante el modelo 036, indicando la fecha efectiva en la que la sociedad deja de operar.

A partir de ese momento la SL queda inactiva, pero eso no significa que desaparezca.

La empresa no podrá seguir facturando como si nada, ni deducir gastos vinculados a una actividad que ya no realiza.

Pero seguirá existiendo y tendrá que presentar el Impuesto sobre Sociedades y cumplir con sus obligaciones mercantiles.

Si después de unos meses los socios deciden retomar el negocio, podrán comunicar de nuevo el alta de la actividad.

Y si, por el contrario, ven que no tiene sentido mantener la sociedad, lo lógico será iniciar la disolución, liquidación y extinción definitiva.

Por eso, antes de dejar una SL inactiva, deberías revisar bien tu situación.

El cese temporal podría ser una buena solución, pero no debe convertirse en una forma de dejar la empresa abandonada.

miércoles, 29 de julio de 2026

Cuál es la diferencia entre traspaso de local y venta de negocio

 Cuando un autónomo o pyme quiere dejar una actividad, puede encontrarse con dos opciones que suelen confundirse: el traspaso del local y la venta del negocio.

No son exactamente lo mismo, y por eso es importante entender la diferencia para saber qué se transmite, qué impuestos pueden aplicarse y qué ocurre con los trabajadores.

Vamos a explicarte cada caso de forma sencilla, para que sepas qué opción puede encajar mejor según tu situación.

Diferencia entre traspaso de local y venta de negocio

La principal diferencia está en qué se transmite.

En un traspaso de local, lo habitual es que el actual inquilino ceda a otra persona su posición en el contrato de alquiler del local.

Es decir, el nuevo titular pasa a ocupar el local y a continuar, si lo decide, con la actividad.

Aunque normalmente un traspaso no suele limitarse solo al local, ya que también puede incluir mobiliario, maquinaria, existencias, cartera de clientes, marca, licencias o fondo de comercio.

En cambio, en una venta de negocio se transmite una actividad económica más amplia.

Puede incluir el local, si es propiedad del vendedor, pero también todos los elementos necesarios para seguir explotando el negocio: bienes, contratos, proveedores, trabajadores, marca, clientela y deudas asociadas si se compra una sociedad.

A modo de ejemplo, no es lo mismo traspasar una cafetería alquilada que vender una empresa propietaria de varios locales, con plantilla, contratos y activos propios.

¿Qué es mejor, traspaso de local o venta de negocio?

Depende de lo que quieras vender o comprar.

El traspaso del local puede ser más sencillo cuando el negocio funciona en un local alquilado y el comprador quiere empezar sin buscar ubicación desde cero.

Es habitual en bares, peluquerías, tiendas, clínicas o pequeños comercios.

Además, la Ley de Arrendamientos Urbanos permite, en los locales donde se ejerce una actividad empresarial o profesional, ceder el contrato sin consentimiento del arrendador, aunque el propietario puede tener derecho a elevar la renta un 20 % y debe ser notificado de forma fehaciente en el plazo de un mes.

Mientras que la venta del negocio puede tener más sentido cuando se quiere transmitir una estructura empresarial completa.

Por ejemplo, una sociedad con contratos activos, empleados, activos, acuerdos comerciales y una marca consolidada.

Aunque también exige más revisión, ya que antes de comprar conviene analizar deudas, obligaciones fiscales, contratos laborales, licencias, arrendamientos, préstamos y situación contable.

Es decir, si lo importante es la ubicación y arrancar rápido, puede ser mejor el traspaso.

Y si lo que quieres es adquirir una empresa funcionando como conjunto, sería mejor optar por la venta del negocio.

¿Qué pasa con los trabajadores en un traspaso de negocio?

Si el traspaso o venta implica la transmisión de una unidad económica que mantiene su identidad, se produce una sucesión de empresa.

Por tanto, si el negocio sigue funcionando con sus medios, actividad y organización, los trabajadores no pierden automáticamente su empleo por el cambio de titularidad.

El Estatuto de los Trabajadores establece que el cambio de titularidad de una empresa, centro de trabajo o unidad productiva autónoma no extingue por sí mismo la relación laboral.

El nuevo empresario queda subrogado en los derechos y obligaciones laborales y de Seguridad Social del anterior.

Esto significa que los empleados conservan, en principio:

  • Su contrato.

  • Su antigüedad.

  • Su salario.

  • Sus condiciones laborales.

  • El convenio colectivo aplicable.

Además, cedente y cesionario responden solidariamente durante tres años de las obligaciones laborales anteriores a la transmisión que no se hubieran satisfecho.

¡Ojo! Porque si solo se cede un local vacío, sin actividad, sin plantilla y sin medios organizados, puede que no exista sucesión de empresa.

¿Qué pasa si mi jefe traspasa el negocio?

Si eres trabajador y tu jefe traspasa el negocio, no significa que tu contrato termine automáticamente.

Si hay sucesión de empresa, pasas a depender del nuevo titular. Pero mantienes tus derechos laborales.

El nuevo empresario no puede usar el traspaso como excusa para borrar tu antigüedad, bajarte el sueldo o cambiar tus condiciones sin seguir el procedimiento legal correspondiente.

También deben informarse los representantes legales de los trabajadores sobre la fecha prevista, los motivos, las consecuencias jurídicas, económicas y sociales, y las medidas previstas respecto a la plantilla.

Por ejemplo, si trabajas en un bar, tienda o negocio que cambia de dueño pero sigue funcionando igual, lo normal es que continúes en tu puesto con el nuevo empleador.

Ventajas e inconvenientes de taspasar un local o vender un negocio

Traspaso de un local

VentajasInconvenientes
- Permite aprovechar una ubicación, una clientela y unos recursos que ya existen.
- Para el comprador, es más rápido que empezar desde cero.
- Para el vendedor, puede servir para recuperar parte de la inversión realizada.
- Hay que revisar el contrato de alquiler y comprobar si permite la cesión.
- Analizar la subida de renta.
- Actualizar licencias.
- Valorar si el precio se corresponde con la rentabilidad real del negocio.

Venta de un negocio

VentajasInconvenientes
- Permite transmitir una empresa de forma más completa.
- Es interesante si el negocio tiene marca, estructura, contratos y activos con valor.
- Exige una revisión en profundidad: fiscal, laboral y contable.
- Puede implicar asumir las obligaciones pendientes si se compra una sociedad.

En cuanto al IVA, la Agencia Tributaria indica que no está sujeto al impuesto el traspaso de un local de negocio cuando se transmite un conjunto de elementos que constituyen una unidad económica autónoma capaz de desarrollar una actividad por sus propios medios.

Si no se cumple ese requisito, el traspaso se considera una prestación de servicios sujeta al 21 % de IVA.

Por eso, antes de decidir, no te quedes solo en el precio. Hay que revisar qué se transmite, qué obligaciones existen y si el negocio puede seguir funcionando sin problemas desde el primer día.

¿Cuánto se paga a Hacienda por traspasar un negocio

 Traspasar un negocio no significa pagar siempre lo mismo a Hacienda.

Porque la tributación va a depender de si se vende un negocio completo en funcionamiento, si solo se cede el local, si se transmiten activos sueltos o si también se vende un inmueble.

Vamos a explicarte qué impuestos pueden aparecer y qué debes revisar antes de firmar.

El traspaso de un negocio en funcionamiento

El traspaso de un negocio consiste en ceder a otra persona una actividad que ya está funcionando.

Por ejemplo, un bar, una tienda, una peluquería o una clínica que cuenta con mobiliario, clientela, existencias, licencias, contratos o trabajadores.

La clave está en saber si se transmite una unidad económica autónoma.

Es decir, un conjunto de elementos suficiente para que el comprador pueda continuar la actividad por sus propios medios.

Por ejemplo, si traspasas una cafetería con maquinaria, mobiliario, licencia, existencias, marca comercial y clientela, lo normal es que sea un negocio en funcionamiento.

Pero si solo vendes unas mesas, una cafetera o parte del mobiliario, ya no hablamos de un traspaso completo, sino de una venta de activos.

¿Cuánto se paga a Hacienda?

En el traspaso de un negocio completo, la operación no está sujeta a IVA si se transmite una unidad económica autónoma capaz de seguir funcionando.

Por tanto, no se repercute IVA en la factura del traspaso.

Pero esto no significa que no haya impuestos.

Si eres autónomo persona física, el importe que recibes puede generar una ganancia patrimonial en el IRPF.

Hacienda calcula esa ganancia tomando el importe que te corresponde por el traspaso y descontando, en caso de ser así, el precio que pagaste en su día por adquirir ese derecho.

Esa ganancia tributa en la base del ahorro.

Los tipos van del 19 % al 30 %, según el importe de la ganancia:

Hasta 6.000 euros19 %
De 6.000 a 50.000 euros21 %
De 50.000 a 200.000 euros23 %
De 200.000 a 300.000 euros27 %
A partir de 300.000 euros30 %

Si quien vende es una sociedad, la ganancia se integra en el Impuesto sobre Sociedades.

En ese caso, habrá que analizar el tipo aplicable según el tamaño y situación de la empresa.

¡Ojo! Si no se transmite un negocio completo, sino activos aislados, la operación puede estar sujeta a IVA al 21 %.

El contrato de traspaso de negocio

El contrato de traspaso debe dejar todo muy claro, porque no basta con poner un precio y firmar.

Hay que incluir:

  • Identificación del comprador y vendedor.

  • Descripción detallada de lo que se transmite.

  • Precio del traspaso y forma de pago.

  • Inventario de bienes, maquinaria, existencias y mobiliario.

  • Situación del contrato de alquiler del local.

  • Licencias, permisos y autorizaciones.

  • Deudas, cargas o pagos pendientes.

  • Fecha de entrega efectiva del negocio.

  • Responsabilidad de cada parte antes y después del traspaso.

Además, si el negocio funciona en un local alquilado, hay que revisar el contrato de arrendamiento.

En locales donde se ejerce una actividad empresarial o profesional, la Ley de Arrendamientos Urbanos permite ceder el contrato sin consentimiento del arrendador, salvo que el contrato diga otra cosa.

Aun así, el propietario puede tener derecho a subir la renta un 20 % si se cede el contrato.

Diferencia entre traspaso de local y traspaso de negocio

Esta diferencia es importante porque fiscalmente no es lo mismo.

El traspaso de negocio implica ceder una actividad en marcha.

Se transmite algo más que un espacio, ya que se traspasa una estructura capaz de seguir generando ingresos.

El traspaso de local, en cambio, suele referirse a la cesión del derecho a usar un local alquilado.

Aquí el valor puede estar en la ubicación, en las condiciones del alquiler o en la posibilidad de continuar en ese espacio.

Y también puede ocurrir que se venda solo el local comercial en propiedad.

En ese caso ya no hablamos de traspaso, sino de compraventa de inmueble, con una fiscalidad distinta.

Por eso, antes de calcular impuestos, tienes que responderte una pregunta sencilla: ¿estoy transmitiendo un negocio operativo o solo un local, un contrato de alquiler o unos bienes concretos?

Traspaso de negocios por jubilación

Muchos autónomos traspasan su negocio al jubilarse.

Es habitual en comercios, bares, talleres o pequeños negocios familiares.

Fiscalmente, la jubilación no elimina por sí sola la tributación.

Si recibes dinero por el traspaso, puede existir ganancia patrimonial en el IRPF.

Hacienda incluso contempla supuestos específicos de traspaso con motivo de jubilación.

Ahora bien, si el autónomo tiene más de 65 años, hay que analizar si puede aplicarse alguna ventaja fiscal.

Por ejemplo, en determinados casos las ganancias patrimoniales por transmisión de elementos patrimoniales pueden quedar exentas si el importe obtenido se reinvierte en una renta vitalicia asegurada, con el límite de 240.000 euros y cumpliendo los requisitos legales.

Y no es automático, ya que hay plazos, límites y condiciones.

Por eso, en un traspaso por jubilación es especialmente recomendable revisar la operación antes de firmar.

Cuánto se paga a Hacienda por la venta de un local comercial

La venta de un local comercial tiene otra fiscalidad.

Si vendes un local en propiedad, puedes tener que tributar por la ganancia obtenida.

Si eres persona física, esa ganancia va al IRPF como ganancia patrimonial.

Se calcula por la diferencia entre el valor de transmisión y el valor de adquisición, teniendo en cuenta gastos e impuestos asociados.

Además, puede aparecer la plusvalía municipal, que grava el incremento de valor del terreno urbano y que paga normalmente el vendedor.

No obstante, si puedes acreditar que no ha existido incremento de valor entre la compra y la venta, no debería quedar sujeta.

En cuanto al IVA o ITP, depende del tipo de operación.

La primera entrega de un local por parte de un empresario suele tributar por IVA.

En segundas o posteriores entregas, puede estar exenta de IVA y tributar por ITP, salvo que se renuncie a la exención cuando se cumplan los requisitos.

En determinados casos de venta de inmuebles usados entre empresarios, puede aplicarse la inversión del sujeto pasivo, de forma que el comprador declara el IVA.

Como ves, no hay una única respuesta a cuánto se paga a Hacienda por traspasar un negocio.

La respuesta correcta depende de qué se transmite, quién vende, quién compra y cómo se documenta la operación.

Por eso, antes de cerrar el acuerdo revisa bien la parte fiscal, el contrato y las obligaciones pendientes.

Porque un traspaso bien planteado puede ahorrarte problemas con Hacienda y con la otra parte.